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La Cámara Nacional de Trabajo confirmó el despido de un gerente comercial acusado de acoso sexual cometido mediante emails y WhatsApps a dos trabajadoras

Por Facundo M. Alvez.

La Cámara Nacional del Trabajo, sala II, en autos “G. T. F. c/ Manohay Argentina S.A. s/ Despido” de fecha 30/06/2023, confirmo la sentencia del juez de primera instancia en donde se ratificaba el despido dispuesto por la empleadora a un gerente comercial de la firma, quien había sido denunciado por dos empleadas por supuesto acoso sexual mediante emails y mensajes vía WhatsApp.

Los hechos de la causa habrían girado en torno a varios mensajes impropios y fuera de lugar, que la actora habría enviado – desde un teléfono corporativo – a dos empleadas que trabajaban en la empresa. Así las cosas, las trabajadoras habrían denunciado al gerente a través de una línea anónima de la empresa denominada “speak line up”.

En su defensa, el gerente denunció que la ruptura del vínculo laboral fue contraria a lo estipulado en el art. 243 LCT. En ese sentido, aseguró que jamás se le mostró ni exhibió prueba, evidencia o constancia alguna que justificara las imputaciones que le fueron proferidas y que tampoco se le otorgó derecho a réplica, a ejercer una defensa o bien ofrecer elementos que acrediten su ajenidad en los hechos denunciados. 

Además, mencionó que, la misiva rescisoria no cumplía con los presupuestos formales exigidos por el art. 243 de la LCT por no exponer cuáles fueron las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que fueron verificadas las actitudes que se le imputaron y, que se había violado su privacidad al abrir su correo electrónico y celular en su ausencia, sin haberle sido requerido el debido consentimiento.

La empleadora, al momento de contestar negó las afirmaciones llevadas adelante por el trabajador desvinculado. Señaló que, en virtud de tamaña denuncia, el personal jerárquico de la empresa se comunicó con una de las denunciantes, quien contó la situación y expuso los mensajes que habría recibido en su email y teléfono corporativo. Así, la denunciante, refirió haber vivido una situación incómoda con el actor, quien la perturbaba en su trabajo: que le enviaba mensajes a través de las líneas de teléfono corporativas que no eran apropiados al ámbito laboral, intentando virar constantemente las conversaciones a un terreno personal de intimidad.

Así las cosas, la patronal llevó adelante una investigación interna para determinar lo ocurrido, haciéndose con capturas de los mensajes y emails en donde obran textos de contenido inadmisible para un jerárquico. En ese contexto, aprovecharon una reunión que iba a darse con todos los involucrados para interpelar al actor.

En esa instancia, enfrentaron al actor a efectos de comunicarle las quejas en su contra, exhibiéndose los elementos con los que se contaba, y la decisión de desvincularlo como consecuencia de ello. Por su parte, el actor reconoció y confirmó haber enviado esos mensajes y pidió disculpas por su comportamiento, pero ante la gravedad de lo sucedido, y en un todo de acuerdo con las políticas internas de la compañía, esa opción no era viable. 

De este modo, la empleadora menciono que, el actuar del actor implicó una inobservancia al deber de comportamiento y una violación al Código de Conducta que constituyó una injuria de tal gravedad que hizo imposible la prosecución del vínculo laboral, resultando por ello justificado el despido en los términos del art. 242 LCT, por lo que se procedió a la desvinculación ante notario público que ingresó a la sala de reuniones.

En lo que respecta a la misiva, la patronal señaló que, en la redacción de la notificación de despido se procuró brindar la suficiente información para cumplir con las exigencias del art. 243 LCT, pero sin llegar a detalles que pudieran herir las susceptibilidades de los involucrados, tratando de preservar en todo momento su privacidad y dignidad. Destacó que al actor se le dio la oportunidad de ejercer su derecho a réplica, se lo hizo partícipe de la investigación interna y se le dio a conocer la prueba que justificaba la decisión rupturista.

Los Jueces de la Cámara Nacional del Trabajo, sala II meditaron los hechos junto con los elementos probatorios de la causa, analizaron los distintos testimonios de las personas que yacían en la sala de reuniones cuando se produjo la desvinculación del trabajador, como así también, dieron especial preeminencia a la pericial informática respecto los mensajes de whatsapp y emails. En ese sentido, determinaron que: “la ex empleadora logró acreditar que el actor incurrió en la situación de acoso sexual que se le imputaba el cual –por su entidad- constituyó un hecho de gravedad suficiente que no consentía la prosecución de la relación laboral”. 

Asimismo, la Dra. Vior dijo; “Las actitudes imputadas y acreditadas en estas actuaciones, a mi juicio, deben considerarse absolutamente incompatibles con el trato que G. debía dispensables a las Sras. M. E. L. y M. J. S., tanto por sus condiciones de mujer, como por su carácter de trabajadoras”.

En esa inteligencia, los Jueces de la Cámara Nacional del Trabajo, sala II, resolvieron confirmar la sentencia dictada en la anterior instancia e imponer las costas de alzada al accionante.

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