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Condenan solidariamente a Google junto con la firma que prestaba servicios de limpieza en la empresa por la deficiente registración de una trabajadora

Por Facundo Manuel Alvez.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala I, con 2 votos contra 1, condenó solidariamente al gigante tecnológico Google por la deficiente registración de una trabajadora que desarrollaba tareas de limpieza en la empresa.

Por su parte la Jueza de 1ra Instancia concluyó que la codemandada Google debía ser alcanzada por el art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo. Destacó en su fallo que, la actividad normal no solo debe entenderse como aquella que atañe directamente al objeto perseguido por la empresa, sino que también debe valorarse aquellas que resultan coadyuvantes o necesarias, de manera que aun cuando fueren secundarias, son imprescindibles e integran normalmente la actividad, debiendo excluirse solamente actividades extraordinarias o eventuales. Asimismo, dejó dicho que, el art. 30 LCT debe ser interpretado “extensivamente” comprendiendo todas aquellas actividades que hacen posible el cumplimiento de la finalidad de la empresa.

Llegado el expediente a la Cámara, la Dra. Cecilia Hockl manifestó en su voto que, para definir el ámbito de aplicación del artículo 30 LCT, se debe considerar aquella actividad normal, específica, habitual y permanente del establecimiento, debiendo descartarse la actividad accidental, accesoria o concurrente. 

En ese sentido, la magistrada a la hora de analizar si las tareas de limpieza que efectuaba la trabajadora hacían o no a la actividad normal, propia y específica de la sociedad codemandada (Google), debía considerarse si esta resultaba “integrativa” del bien o servicio que ofrecen. Así, en virtud de tal análisis, determinó que las tareas desplegadas por la trabajadora no integraban el “producto” Google, pues la empresa puede encontrar satisfacción, aunque prescindiera de los servicios de limpieza de los lugares de trabajo realizados por la trabajadora.

Para argumentar su voto, trajo a comentario lo señalado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el precedente “Payalap, Marcelo Adrián c/ Sergnalia, Raul y otro s/ reclamo” del 29/08/2019 (Fallos: 342:1426), en donde el máximo tribunal dejó dicho que, no corresponde efectuar una desmesurada extensión del artículo 30 LCT ni una desnaturalización de su contenido.

Por su parte, la Dra. Vázquez no compartió las reflexiones de la Dra. Hockl y señaló que, las tareas de limpieza resultaban esenciales para el correcto funcionamiento de la empresa, ya que el ordenamiento jurídico exige a los empleadores asegurar un espacio de trabajo limpio y seguro para las personas que allí trabajan. Además, para reforzar su argumento, señaló que la Organización Internacional del Trabajo en múltiples instrumentos trata directa e indirectamente las cuestiones relativas a la seguridad y a la salud en el trabajo (por ej. Convenio 120 OIT, entre otros). 

“…si las instalaciones no estuviesen limpias, la empresa no podría desarrollar con efectividad su objeto social, no solo por el deber de seguridad para con el plantel de trabajadores/as y clientes sino hasta incluso por la custodia de su propia imagen comercial…”

En consecuencia, entendió que no resulta lógico que una firma tecnológica como Google desarrolle su objeto en un espacio sin higiene.

Otra cuestión que analizó en su voto la Dra. Vázquez, fue la referida a que Google, en ningún momento, acercó constancias que demostrarían que cumplió con las exigencias del art. 30 LCT:

“…los cedentes, contratistas o subcontratistas deberán exigir además a sus cesionarios o subcontratistas el número del Código Único de Identificación Laboral de cada uno de los trabajadores que presten servicios y la constancia de pago de las remuneraciones, copia firmada de los comprobantes de pago mensuales al sistema de la seguridad social, una cuenta corriente bancaria de la cual sea titular y una cobertura por riesgos del trabajo. Esta responsabilidad del principal de ejercer el control sobre el cumplimiento de las obligaciones que tienen los cesionarios o subcontratistas respecto de cada uno de los trabajadores que presten servicios, no podrá delegarse en terceros y deberá ser exhibido cada uno de los comprobantes y constancias a pedido del trabajador y/o de la autoridad administrativa…”

Por su parte, el Dr. Catani adhirió al voto de la Dra. Vázquez por compartir sus fundamentos.

En consecuencia, por 2 votos contra 1, se confirmó el fallo de primera instancia, condenando solidariamente a las firmas Técnica Ambiental SRL y Google Argentina SRL en los términos del artículo 30 de la LCT.

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