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La importancia del domicilio real de la persona y sus variantes

La residencia habitual de una persona es el lugar concreto que determinara su domicilio real, ahora bien, nuestra legislación contempla el caso de multiplicidad de domicilios y les asigna diferentes grados de relevancia a cada uno de ellos.

En la causa «R., J. A. c/C., F. s/Ejecutivo» la Sala C de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial declaró la nulidad de la notificación del traslado de la demanda al domicilio especial y todo lo tramitado con posterioridad.

En esta decisión, el Tribunal, ha considerado que el domicilio informado por las partes en un contrato no es apto para notificar una demanda judicial. En su sentencia, los jueces entendieron que, la notificación de demanda es un acto procesal de especial trascendencia y que la ley -expresamente- establece que estas notificaciones deben ser realizadas en el domicilio real, a fin de evitar la indefensión del demandado; lo que ha dado lugar a diferentes interrogantes.

Se aclaro que, si bien existen ciertos casos donde ha sido admitida la validez de la notificación en un domicilio especial  o contractual, ello es viable solo en los casos donde el domicilio especial es fijado en un instrumento publico y/o cuyas firmas fueran certificadas notarialmente, otorgando fe sobre su contenido. 

¿Qué es el domicilio real y que sucede en el caso de multiplicidad?

A partir de esta reseña jurisprudencial, es esencial marcar la diferencia entre el domicilio general de una persona, que es aquel lugar donde “puede ser ubicada” para una infinidad de cometidos de aquel domicilio especial asignado por la persona para un rango acotado de actos determinados o determinables.  

El domicilio real de una persona física se relaciona directamente con la noción más simple de la propia residencia, es decir, el lugar donde la persona cotidianamente “vive”, aunque esto no sea continuo o existan otros domicilios. Su determinación surge de la “habitualidad” o “actualidad” como rasgo distintivo. 

En concreto, debe identificarse con el domicilio aun transitorio donde la persona mantiene una presencia en “animus y corpus” de desarrollar allí su vida con cierta regularidad y vinculado directamente con sus actividades profesionales o económicas, según lo establece el artículo 73 y siguientes del Código Civil y Comercial de la Nación.

Anteriormente, y apartándonos de ello, el Código Civil derogado fijaba el domicilio real en el asiento principal de la residencia y negocio de la persona, lo que dio lugar a singulares controversias en casos donde no existía coincidencia de uno con el otro, donde prevalecía lugar donde la persona establecía su familia, por sobre el  lugar donde se situaran sus negocios.

Su importancia, mas allá de ser el lugar de notificación de la persona.

La determinación y asignación de un domicilio es sumamente necesaria y es un atributo de la persona que se extingue únicamente con su fallecimiento. Por su parte, el Domicilio Real cobra mayor relevancia en torno a la garantía Constitucional de “inviolabilidad” del mismo (Art 18 CN). En efecto su correcta identificación es impostergable, por razones de seguridad jurídica.  

Su atribución y características atraviesan todo el ordenamiento jurídico y tiene especial relevancia por los efectos jurídicos que genera, tanto en oportunidad de notificaciones o comunicaciones que allí sean cursadas, como también para la determinación de la competencia judicial y elección de la ley aplicable.

Un caso singular se da en el caso de la inimputabilidad de la persona que ejerce la legítima defensa, dado que el Código Penal considera al caso de la persona que repeliera un ataque en ocasión de nocturnidad en su casa, departamento o dependencias, es decir, en su domicilio general. 

El Domicilio Legal.

Dentro de los domicilios generales de la persona, el legal, es aquel al que la ley le otorga un carácter alternativo –al real- y de de relevancia en el supuesto de ausencia o defecto en el domicilio real. 

Solo puede ser creado por la ley, dejando de lado la voluntad de la persona, y su atribución y efectos se justifican en la finalidad de otorgar seguridad jurídica y dinámica social, siendo uno de los pocos casos de presunción legal juris et de jure, es decir que no admite prueba en contrario. 

Se aplica a cuatro supuestos: a) Funcionarios públicos con actividad transitoria o temporaria, que tienen domicilio en donde deban cumplir funciones, b) los militares en servicio activo, que tienen domicilio en el lugar donde prestan servicio, c) las personas transeúntes o de ejercicio ambulante que lo tienen en el lugar de residencia actual, y d) personas incapaces que lo tienen donde lo tengan sus representantes.

El Domicilio Especial o Contractual.

Es aquel que cumple efectos solo para un determinado ámbito de relaciones jurídicas y esta es su nota distintiva frente a los antes vistos. Su efectividad se limita al plano contractual o convencional, es decir a lo convenido entre partes en un negocio bilateral, donde será válidamente anoticiada cada parte, para el ejercicio de derechos o cumplimiento de obligaciones que resulten de ese contrato. 

Estas nociones coinciden con los lineamientos centrales del fallo antes mencionado, dado que este domicilio se constituye a los efectos de las comunicaciones entre las partes, inherentes al vínculo contractual y dentro de las relaciones del mismo, no pudiendo ser utilizado para otras comunicaciones para cuya validez, se requiere la notificación en el domicilio real. 

En efecto, es una manifestación propia de la autonomía de la voluntad de las partes vinculante para ellas en el marco de sus relaciones y no podrá sustituir al domicilio real.

¿Qué sucede en los casos de Domicilio Ignorado?

Para el caso de personas que no tienen domicilio conocido o fuera ignorado, lo tendrán en el domicilio legal. La solución del legislador coincide con el carácter de atributo de la persona, por lo cual todos deben contar con uno, sin distingo entre las diversas circunstancias particulares.  

Este domicilio será determinado por la residencia circunstancial o el lugar donde se la encuentre, lo que resulta sumamente simple, pero que genera dudas por la superposición con el supuesto del domicilio legal en el caso de las personas transeúntes o de ejercicio ambulante.

Para el caso del domicilio ignorado en el Código Derogado, la respuesta legal apuntaba a la subsistencia de los efectos en el domicilio donde se las encontrara o bien el último conocido hasta que constituyeran uno nuevo. 

Con la sanción del Código Civil y Comercial, entendemos que la solución propone una clausula de cierre para la atribución de un domicilio, y en estos casos se establece que será el domicilio de la persona el último que fuera conocido.

Cambios de domicilio.

Como cierre de todo ello, y dado que el domicilio ostenta un carácter de mutable y de libre elección, queda prevista la posibilidad de libertad de elección del lugar de residencia habitual, donde se constituye el domicilio real.

Ante un cambio de domicilio, se verificara instantáneamente por el simple hecho del traslado de la residencia de un lugar por otro, siempre que se observe el ánimo de permanecer en ella. Su establecimiento y/o cambio es de relevancia jurídica, por los efectos del mismo, siendo el dato esencial para la determinación de la competencia de las autoridades sobre las relaciones jurídicas en sentido amplio. 

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