PUBLICACIONES

NEWSLETTER

¿Incide la apertura comercial en el derecho del consumidor?

Por Alejandro Andrés Golob (Grispo Abogados. Departamento de derecho comercial).

Analizamos el  impacto del libre comercio en el ámbito del derecho local.

Las economías nacionales suelen incentivar el consumo local de bienes y servicios producidos a nivel interno: por una parte, genera empleo y por otra no se destina moneda extranjera a la importación. Se dictan así leyes de promoción industrial, barreras arancelarias y/o burocráticas, se establecen cupos, etc.

Ahora bien, esta situación funciona dentro de una economía “sana”, es decir aquella que no sufre distorsiones a raíz del atraso cambiario, precios subvaluados, sobrevaluados o reglas inestables de participación en el mercado, entre otras cuestiones. 

El proteccionismo distorsivo, es decir, aquel aplicado a cualquier actividad y no a aquellas que podrían resentirse ante una apertura comercial puede generar el efecto contrario al deseado: el proveedor de bienes y/o servicios en su condición oligopólica procederá a aumentar los precios de forma desmedida, bajar la calidad de los productos que ofrece, restringir su acceso de forma voluntaria, etc. 

En ese orden, la normativa económica puede incidir directamente sobre el derecho del consumidor. Evitando la imposición de multas de dudosa aplicación real o regulaciones burocráticas, que solo contribuyen a desincentivar inversiones, mediante la apertura controlada de productos que compitan en el mercado, se logra que el consumidor encuentre una mejora en la oferta y en simultáneo, se establezcan precios de referencia. A modo de ejemplo, es posible citar la situación del mercado automotor, el cual exige, conforme denuncias de consumidores, sobre precios elevados para acceder a un 0km. 

Se hace especial hincapié en la necesidad de que la referida apertura se encuentre controlada, para así evitar un aluvión de productos procedentes de mercados con los que se hace imposible competir, atento los mismos no cumplen con las normativas que se exigen a nivel local y por supuesto, generan un costo.

Resulta importante, asegurar que aquellos proveedores de bienes y servicios  que ingresen producto del comercio internacional cumplan con los requisitos de la ley 24.240, adicionando además el correcto acceso a repuestos, servicios técnicos, disponibilidad, etc. 

En resumen, una regulación normativa mesurada, planificada, implementada con criterio, puede ser útil a fin de evitar distorsiones comerciales que solo acarrean reclamos litigiosos posteriores.

Publicaciones