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Mala fé por parte de la obra social

Una prepaga le cortó la cobertura a un afiliado justo antes de que sufriera un infarto y ahora deberá indemnizarlo por la falta de información. Además del daño punitivo por la violación a los derechos del consumidor, deberá abonarle una multa por haber litigado el caso con “temeridad y malicia”.

Swiss Medical deberá devolver a un afiliado todos los gastos médicos que el mismo tuvo que cubrir de su bolsillo luego de sufrir un infarto y descubrir, en ese momento, que ya no tenía cobertura.

La obra social también deberá indemnizarlo por el daño moral que le provocó. Deberá pagarle, además del daño punitivo por la violación a los derechos del consumidor, una multa por haber litigado el caso con “temeridad y malicia” ante los Tribunales rionegrinos.

En la causa «R., O. R. C/ SWISS MEDICAL GROUP S.A. S/ CUMPLIMIENTO DE CONTRATO (ORDINARIO)», la Cámara de Apelaciones de General Roca se detalló que el demandante es un comerciante que tenía su negocio adherido a la tarjeta de crédito NYC, perteneciente a la empresa financiera Isla Card S.A.

Durante 10 años, él y su familia fueron afiliados a la prepaga a través de un convenio de intermediación: cuando el comercio rendía a la financiera las liquidaciones de las compras hechas por usuarios de la tarjeta de crédito mencionada, la empresa retenía un porcentaje con el que pagaba a Swiss Medical el paquete de cobertura médica para todos los comerciantes adheridos al convenio.

Cuando sufrió un infarto descubrió que ya no contaba con cobertura porque la empresa rescindió el contrato por falta de pago, pero no cumplió con el deber de informales a sus afiliados. 

Para el Tribunal, «aparece como evidente la estrategia de la demandada de eximirse de cualquier responsabilidad mediante el artilugio de excluir aquí la verdadera relación de naturaleza consumeril que unía a las partes. Más allá de la coincidencia en que intervenía Isla Card SA en el proceso de pago de las cuotas, no cabe en absoluto ninguna duda que la demandada era la responsable de los servicios que prestaba ante los beneficiarios, entre los cuales se encontraba la actora, ello precisamente por la calidad de consumidores que revestían en la relación».

Para elevar la indemnización por daño moral a 400.000 pesos, la Cámara valoró que la prepaga “privó de asistencia sin aviso de algún tipo al asegurado cuando sufrió un infarto de miocardio, con incuestionable riesgo de vida y el desasosiego que conlleva enfrentar tan repentina, urgente y grave situación solo por sus medios”.

“La situación generada por el corte de la cobertura en un momento crítico del actor, sumado a los padecimientos que luego también tuvo que soportar, incluyendo los de este juicio y la incertidumbre por la suerte final de su reclamo, deben ser indemnizadas”, agregaron los jueces.

Por otra parte, le impuso una sanción por daño punitivo de 800.000 pesos por “la gravedad del incumplimiento, sin duda intencional, así como la conducta observada con posterioridad”. En este punto se refirió a la persistente negativa de la empresa en reconocer los derechos del afiliado.

Por último, la Cámara sumó una multa por “temeridad y malicia” procesal, igual al 20% del total de las indemnizaciones. La aplicó por “litigar sin razón”, por “dilatar el proceso” buscando “el desgaste” del afiliado y “actuando con total indiferencia por los perjuicios que ocasiona”, “llegándose al extremo de falsear groseramente” algunos precedentes que la misma parte ofreció al tribunal como referencia.

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17 noviembre 2022