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¿El Presidente puede o debe concurrir al Congreso el 1º de marzo?

Por Agustín Arechavala.

Nuestra Constitución Nacional regula las atribuciones y establece deberes de los poderes públicos. ¿Según la su letra, podría Javier Milei ausentarse del acto de apertura de la asamblea legislativa?

A raíz de la posible decisión del Presidente Javier Milei de no concurrir el 1° de marzo a la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de Nación, surge la polémica sobre la posible concurrencia, o no, del presidente a este importante acto.

Al respecto, nuestra Constitución Nacional establece en su Artículo 99°, inc. 8), dentro de las atribuciones del Presidente de la Nación, que este funcionario: “Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes.”

En una primera lectura, la letra del texto constitucional reformado en el año 1994, pareciera indicar que la presencia del Primer Mandatario es esencial y obligatoria; sin embargo, dentro de la misma Carta Magna, su Artículo 63° se reconoce que: “Ambas Cámaras se reunirán por sí mismas en sesiones ordinarias todos los años desde el primero de marzo hasta el treinta de noviembre.”

De esta manera, nuestra norma fundamental prevé que el Presidente cuenta con la posibilidad de realizar la apertura de las sesiones ordinarias ante Legisladores, Gobernadores y Miembros de la Corte Suprema De Justicia De La Nación; pero ello no implica que su presencia resulte obligatoria o indispensable, dado que, ambas Cámaras se reunirán por sí mismas en sesiones ordinarias todos los años desde el primero de marzo.

A causa de ello, el propio Artículo 104° del mismo texto constitucional reconoce esto: “Luego que el Congreso abra sus sesiones”. 

Apartándose por un momento de las cuestiones tradicionales, cabe resaltar que cada uno de los poderes de la República cuenta con autonomía funcional e independencia de los restantes. Lo cual se garantiza constitucionalmente y reafirma para las figuras específicas del Defensor del Pueblo (Art. 86° CN) y el Ministerio Publico Fiscal (Art. 120° CN).

La apertura de sesiones ordinarias en el tiempo.

Desde el retorno de la democracia hasta nuestros días, cada 1° de marzo, los Presidentes Argentinos han concurrido al Congreso de la Nación, a lo que no solo es un acto protocolar, sino, un verdadero acto de gobierno y del conjunto de las instituciones.

En esta oportunidad Ejecutivo Nacional hace su “rendición de cuentas” al exponer el estado de la Nación y presenta “su plan de gobierno” para el periodo que se inaugura. 

No obstante, la historia muestra que algunos presidentes que han decidido o no han podido concurrir, como es el caso de Mitre e Irigoyen, cuya comparecencia en alguna ocasión fuer mediante una nota escrita, leída ante la Asamblea por el Vicepresidente.  

Los presidentes Roque Sáenz Peña y Castillo son otros de los ejemplos, de quienes no han concurrido al acto de apertura o se ausentaron con causa. Durante los periodos de dictadura militar, directamente no existió actividad legislativa, por lo cual no se dio la concurrencia de quienes ocuparon el ejecutivo al Congreso Nacional.

En conclusión.

Nuestra legislación establece como potestad del Presidente de la Nación su participación en la apertura de las sesiones ordinarias, pero no se establece constitucionalmente su obligación de concurrir, mucho menos impide a los legisladores reunirse y efectuar la apertura del periodo ordinario con normalidad.

Lo cierto es que, no existe desde el retorno de la democracia y la reforma constitucional, antecedente alguno de ausencia presidencial en dicho acto de apertura; siendo este visto por los mandatarios como una oportunidad de llevar adelante un de altísima relevancia política por su visibilidad por el pueblo.

Mucho se conjetura sobre la actitud que tomara Javier Milei, quien en el acto de asunción presidencial optó por “hablarle al pueblo y dar la espalda a los legisladores”; pero la situación es completamente diferente dado que la apertura de sesiones ordinarias es un acto exclusivo del Poder Legislativo en el cual el Presidente de la Nación tiene la posibilidad de elegir dar su discurso ante la Asamblea, las Provincias y Ministros de la CSJN, como una suerte de rendición de cuentas y exposición del rumbo que adoptará su gobierno en el periodo.

En definitiva, Javier Milei no puede darse el lujo de llevar adelante una conducta diferente a la de sus predecesores, motivado ello en su necesidad de contar con el dictado de importantes leyes y del apoyo de los gobernadores para transitar estos momentos de crisis y poder encarar la estabilización económica prometida.

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