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La batalla en el senado: Un drama político argentino

La aprobación de la Ley Bases en la Cámara de Diputados marca un hito para el gobierno argentino. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego aguarda en el Senado, donde las facciones «cristinistas» están listas para enfrentarse al oficialismo.

Por Jorge Grispo.

La reciente aprobación en la Cámara de Diputados de la versión reducida de la Ley Bases representa un hito en la política argentina. Para el gobierno, es un respiro en medio de una travesía marcada por obstáculos y contratiempos, su primer proyecto de ley que logra pasar una de las cámaras legislativas. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego aguarda en el Senado de la Nación, donde las facciones «cristinistas» acechan con el cuchillo entre los dientes, listas para hacer frente al oficialismo, su misión es clara, evitar la aprobación a como de lugar. 

Estamos presenciando ni más ni menos una batalla política por dos modelos opuestos de país. De uno, el populismo ya conocemos los resultados. Del otro, los primeros resultados son alentadores, más allá de la dureza del ajuste actual. La política argentina, como un juego de ajedrez en constante movimiento, revela una lucha encarnizada entre la reconstrucción y la perpetuación del caos. Mientras unos intentan reparar lo que otros han destruido, los segundos buscan mantener la discordia para asegurar su supervivencia política. Es un dilema que define la realidad política de nuestra nación: una lucha constante entre el progreso y la regresión.

La aprobación de la Ley Bases, aunque reducida en su alcance, brindaría al presidente una herramienta vital para avanzar en su agenda, respaldada por el voto democrático del 56% de los argentinos. Sin embargo, para comprender plenamente su importancia, es crucial analizar los detalles del proyecto de ley. Desde su primer artículo, al declarar la emergencia pública en varios ámbitos, la ley abre la puerta a una serie de reformas necesarias para sanar un estado debilitado por décadas de políticas populistas. Sin embargo, estas reformas han sido objeto de una negociación intensa en la Cámara de Diputados, dejando al margen reformas fundamentales, algo propio de la negociación política, en un país que está buscando su nueva identidad. 

Javier Milei, con su enfoque económico audaz, ha demostrado un manejo competente de las variables económicas, reduciendo la inflación y conteniendo la emisión monetaria. Estos logros, combinados con las leyes adecuadas, podrían finalmente cumplir las promesas de un futuro mejor que la clase política ha postergado durante demasiado tiempo. El apoyo político recibido en la Cámara de Diputados es alentador, aunque el debate parecía sacado de una comedia absurda, lamentablemente una gran mayoría de los diputados tuvieron un desempeño patético en sus exposiciones, con discursos absolutamente desconectados de la realidad. Salvo honrosas excepciones, hay legisladores a los que el traje les queda demasiado grande. 

La rivalidad entre Milei y Cristina Kirchner no es novedosa, pero ahora se renueva en sus objetivos. El Senado determinará el destino inmediato del país. Si los libertarios logran su ley, podrán avanzar rápidamente en las reformas respaldadas por las urnas. Pero si el cristinismo veta la ley, el camino del gobierno será aún más difícil. Si Milei no logra su ley, en términos políticos quedarán mucho más que debilitado. Al igual que Cristina si Milei logra su tan ansiada Ley Bases, estará sellando su futuro, junto con el de su cría populista. Es un duelo por la supervivencia, y de ambos lados están dispuestos a jugarlo a fondo. Esta lucha trasciende lo político; es una batalla por el alma de Argentina. Los gobernadores, con su influencia sobre los senadores, serán actores clave en este drama político. El futuro de Argentina pende de un hilo en el Senado, donde se decidirá si avanzamos hacia un cambio real o retrocedemos hacia el estancamiento político de siempre.

La trascendencia para Milei respecto a la aprobación de la Ley Bases en el Senado de la Nación va más allá de lo simbólico; es un elemento crucial para el avance de su agenda. Su dedicación constante a supervisar de cerca cada desarrollo y negociación, como lo reflejan las crónicas recientes, demuestra la importancia que otorga a este proceso. En este contexto, Guillermo Franco emerge como una figura central en la estrategia de Milei, siendo designado como el líder de la batalla actual. Esta elección representa un cambio significativo respecto a enfoques previos que no arrojaron los resultados esperados. Franco, con su vasta experiencia, se revela como el alfil ideal para buscar consensos y acuerdos. Un ejemplo elocuente de esta colaboración es la compleja negociación en torno a la reforma laboral. Este aspecto reviste una importancia crucial dentro del conjunto de reformas, ya que podría ser la llave para una sólida recuperación del empleo privado por parte del gobierno.

En el complicado escenario de la negociación política en torno al pacto de Mayo, los gobernadores son los actores centrales. Tanto si la decisión se toma en el Senado como si la Ley Bases retorna a Diputados con modificaciones, las perspectivas de aprobación son hoy muy favorables. Esto se debe en gran medida a la disposición del gobierno de entablar conversaciones con los gobernadores, cuya influencia real es considerable en este contexto. Es importante destacar que la figura de Cristina Fernández de Kirchner ha perdido relevancia en términos prácticos dentro de estas negociaciones. Su capacidad de influir se ve limitada por la falta de control sobre los recursos estatales, lo que la coloca en una posición desventajosa para ofrecer contrapartidas significativas. Los gobernadores más experimentados en el arte de la negociación política serán los últimos en aceptar o rechazar las propuestas, ya que esto les otorga una posición de fuerza que pueden aprovechar para obtener concesiones adicionales. En este contexto, los últimos votos obtenidos son los más valiosos, lo que eleva su poder de negociación.

La eventual aprobación de la Ley Bases, ya sea en el Senado o en un hipotético retorno a la Cámara de Diputados, marcará un hito en el gobierno libertario argentino. Esto se debe a que la ley representa una legislación que transforma el modelo de país de uno a otro, equivalente a cruzar una frontera. Los sacrificios realizados en términos de convicciones personales en pos de este objetivo son justificados por la magnitud de la transformación que se busca alcanzar. Este proceso ocurre en un momento en el que el ánimo social comienza a mostrar signos de desgaste frente a la dureza del ajuste que todos los argentinos están experimentando. 

Es motivo de celebración que en Argentina se estén discutiendo nuevos temas, especialmente aquellos relacionados con las transformaciones propuestas, como la reforma laboral. Estas discusiones están empezando a desafiar tabúes perjudiciales que han perpetuado el trabajo en negro durante décadas. Sin embargo, el gobierno no debe descuidar su labor de comunicación pública. Es fundamental incrementarla, incluso si el tiempo es escaso, ya que no hacerlo podría dejar a la población sin una explicación clara de las razones detrás del ajuste que están experimentando. Este descuido podría tener un costo en términos de apoyo electoral de cara a 2025. Es esencial que los ciudadanos comprendan por qué deben soportar las privaciones y los ajustes en sus bolsillos.

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